“Pues os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (Hebreos 10:36).
Los líderes efectivos realizan tareas aparentemente imposibles porque nunca se rinden; nunca se desmoronan. A pesar de la creciente crítica, oposición intense y aplastantes obstáculos, perseveran con firme determinación; se niegan a tirar la toalla.
A menudo, lo más fácil sería abandonar la lucha y simplemente rendirnos. Olvidarnos de nuestros sueños y regresar a la comodidad y conveniencia de la mediocridad. Ceder ante las palabras de los críticos, claudicar ante la oposición y simplemente dejarnos
dominar por los obstáculos… meter el rabo entre las patas y huir.
Hay gran poder personificado en la perseverancia. La carrera no es siempre ganada por el más rápido, ni el partido por el más fuerte, sino por aquel que continua avanzando, rehusándose a rendirse. Consideremos el...