De Otro Mundo.
Published: Tue, 06/30/09
Esa es la bendición y la garantía de nuestro propósito.
Pero también somos lanzados. Somos lanzados en la mezcla
de la vida para ser verbos redentores.
Pero no estamos aquí para esperar la salida. No estamos aquí
para huir al claustro o retraernos en espacios sagrados.
Estamos aquí para ser dispersos entre los impíos.
Y eso quiere decir que probablemente nos rozaremos con algunos
hombros muy sucios en el camino.
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