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"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia" Heb 12:28.
Hoy, como Hijo y siervo de Dios no solo debo ser un discípulo que cree, pero un discípulo con credibilidad. No es muy útil que yo pueda puntualizar la gracia de Dios a menos que esa gracia esté operando en mí.
En una ocasión un hombre de empresas dijo a sus empleados. Mi reputación está en sus manos. Acaso no podría el Señor decirnos lo mismo a nosotros, si decimos que somos sus discípulos?. En un sentido podemos decir que el destino de otros descansa sobre los que nos llamamos, "seguidores de Jesús". No en un sentido absoluto, pero si en un sentido funcional...

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